Comisión de

Energía del CIAPR

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Dr. Javier A. Quintana Meléndez

javier.quintana.mendez@gmail.com

(787) 467-4996

Al presente la infraestructura eléctrica de Puerto Rico consiste de 1,134 millas de líneas de transmisión, 1,549 millas de líneas de subtransmisión y un total de 31,893 millas de líneas de distribución.

 

Su sistema de generación depende en un 96 por ciento de combustibles fósiles incluyendo carbón, gas natural y petróleo. Solamente el 4 por ciento de la energía se genera utilizando fuentes de energía renovable. La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) es la responsable de operar y mantener dicha infraestructura y posee una capacidad instalada de generación de 4,908 MW. Esta capacidad generatriz está distribuida principalmente en unos seis centros generatrices. De este total, aproximadamente 3,000 MW de capacidad instalada están disponibles en servicio para ser despachados.

En adición a la generación de la AEE, el sistema eléctrico cuenta con 961 MW de productores independientes de energía y unos 254 MW de varios proveedores de energía renovable. Esta infraestructura se utiliza para servir aproximadamente 1.5 millones de clientes del sistema eléctrico.

En este momento histórico, la infraestructura eléctrica del país se encuentra en unas condiciones de vulnerabilidad sin precedentes. El embate de los fenómenos naturales de los últimos tres años, unido a la falta del capital necesario para financiar las mejoras y el mantenimiento requerido, han contribuido al deterioro de dicha infraestructura. A esto se añade la precaria situación financiera de la Autoridad de Energía Eléctrica, la cual inició en el año 2015 un proceso de reestructuración de su deuda que aún no ha culminado y en el año 2017 fue declarada en quiebra.

 

Durante el mes de septiembre de 2017 los huracanes Irma y María devastaron la infraestructura de transmisión y distribución eléctrica de Puerto Rico. Causando daños a 2,700 torres de transmisión y al 75 por ciento de los circuitos de distribución.  El servicio de energía eléctrica fue restaurado a la totalidad de los clientes casi once meses más tarde. Aproximadamente quince meses después, durante el mes de enero de 2020, se registraron fuertes sismos en la zona suroeste de la Isla. Estos afectaron severamente la Central Generatriz Costa Sur, uno de los principales centros de generación de energía eléctrica del País con unos 820 Megavatios de capacidad generatriz.

 

Se han presentado varios planes e iniciativas para enfrentar la precaria y compleja situación del sistema eléctrico de Puerto Rico. En el año 2019 se aprobó la ley número 17 de 2019 conocida como la Ley de Política Pública Energética de Puerto Rico. Esta ley establece entre otras cosas que Puerto Rico debe alcanzar para los años 2025, 2040 y 2050 un 40, 60 y 100 por ciento de energía renovable, respectivamente. A partir del 2017 hasta el 2020(1) se han presentado y aprobado varios Planes Fiscales para la Autoridad de Energía Eléctrica dirigidos a mejorar la salud financiera de la corporación pública. En el verano de 2019 se presentó el Plan Integrado de Recursos de la Autoridad de Energía Eléctrica (PIR). Este Plan está dirigido a presentar iniciativas para mejorar la infraestructura de generación de Puerto Rico y cumplir con la Ley de Política Pública Energética. El PIR anticipa una reducción en el consumo de energía eléctrica de cara al futuro debido mayormente a la reducción poblacional y el debilitamiento de la economía. Tan reciente como en el año 2020 se presentó el Plan para Modernizar la Red Eléctrica de Puerto Rico, el cual estima que se necesitan aproximadamente 21 billones de dólares para reconstruir y llevar el sistema eléctrico a los niveles estándares de la industria. Según este Plan, de la inversión total requerida, se deben destinar unos $12.2 billones para el sistema de transmisión y distribución y otros $3,868 billones para generación y combustibles.

Según se desprende del trasfondo aquí presentado, la complejidad de los problemas que enfrenta el sistema eléctrico de Puerto Rico y su infraestructura no se atienden con soluciones triviales y mágicas en un periodo corto de tiempo. En cambio, requieren la implementación de medidas y el desarrollo de proyectos que necesitarán una inversión de capital billonaria que tomará varios años.

Recomendaciones:

Transición hacia las Fuentes de Energía Renovables

  • Con carácter de emergencia se requiere dar mantenimiento a la Infraestructura existente para garantizar una operación del sistema eléctrico que sea confiable y con un servicio de calidad mientras se completa la transición energética, Bajo ningún concepto se puede dejar de dar mantenimiento a la infraestructura existente.

  • El primer paso para la transformación energética debe ser transformar la red de distribución en una red inteligente que permita mayor visibilidad y control de su operación. Una vez esta red sea inteligente será viable la transformación energética.

  • El plan de transformación energética adoptado por la Ley 17-2019 e incluidos en el plan integrado de recursos requiere atender aún los riesgos asociados a la operación y control de la red necesarias para la operación de un sistema eléctrico de tamaño pequeño y aislado como el de Puerto Rico con niveles de penetración de fuentes intermitentes y de almacenamiento como las que propone el Plan Integrado de Recursos. El no atenderse esto adecuadamente, provocará serios problemas en la operación del sistema eléctrico.

  • Fomentar prioritariamente, las fuentes renovables distribuidas para descongestionar la red efectivamente, reducir las pérdidas técnicas, mejorar la confiabilidad del servicio eléctrico, recuperar el servicio rápidamente luego de desastres naturales y distribuir el taller de trabajo entre profesionales e instaladores locales socializando el impacto económico de la transición energética.

  • Es imprescindible de inmediato desarrollar técnicos y profesionales de la ingeniería con las competencias y entrenamiento adecuado para implementar con éxito la transición energética. Si esto no se realiza podría haber dificultad para mantener el servicio ya que estamos ante un escenario totalmente diferente.

  • Se recomienda que adopten formalmente programas de eficiencia energética a nivel residencial comercial e industrial.

  • Se recomienda adoptar políticas gubernamentales para fomentar agresivamente el uso de vehículos eléctricos en Puerto Rico. Nuestra extensión territorial nos hace ideal para un desarrollo de un modelo de transportación colectiva e individual mediante la utilización de vehículos movidos mediante energía eléctrica.

Vulnerabilidad del Sistema Eléctrico:

  • La infraestructura del sistema eléctrico de PR está en su peor momento en los últimos cuarenta años. Una inversión millonaria de fondos será necesaria para rehabilitar la misma y devolverle el nivel de capacidad y confiabilidad para garantizar el desarrollo económico al cual aspiramos. Es importante desarrollar los proyectos adoptados mediante el plan integrado de recursos. No hay espacio para improvisar con nuevos proyectos o dejar inconclusos otros. También es imprescindible la utilización efectiva de los fondos federales asignados ya que de lo contrario tendrá un efecto considerable en la tarifa de la energía en PR.

  • El Gobierno de PR debe desarrollar requerimientos de cumplimiento, estándares de calidad y confiabilidad del servicio eléctrico y métricas de desempeño para los distintos agentes y participantes del sector eléctrico en Puerto Rico. En el caso de las métricas de desempeño podrían establecerse a nivel de sistema, componentes del sistema, regiones de servicio o para el nivel de servicio por tipos de clientes. Entre los estándares a adoptar se deben considerar los siguientes: confiabilidad del servicio (número y duración de interrupciones) y calidad de la señal (desviación y acumulación de desviación de frecuencia, rangos aceptables de voltaje y distorsiones armónicas máximas permisibles).

 

  • Desarrollar mecanismos de supervisión y penalidades por incumplimiento desde la perspectiva de los servicios que provee la red eléctrica, así como desde la perspectiva de los proveedores de servicios de apoyo a la red. Estos mecanismos deben ser estructurados de forma que sean medibles mediante pruebas de cumplimiento, auditorías técnicas o la radicación de informes con datos de los sistemas de control de las instalaciones.

Gobernanza

  • La Autoridad de Energía Eléctrica o cualquier otra entidad que lleve a cabo sus funciones se requiere adopte una estructura organizacional con una administración de alto desempeño que permita cumplir con los objetivos establecidos bajo la política pública energética, viabilizar la obra de infraestructura necesaria para la transformación de la red eléctrica y lograr un manejo efectivo de la inversión billonaria requerida.

  • Contrario a lo incluido recientemente con el contrato entre la AEE y la Compañía Luma Energy, debe existir una segregación de funciones entre la operación del sistema eléctrico (Operador Independiente del Sistema Eléctrico) y la operación y mantenimiento del sistema de transmisión y distribución (Operador del sistema de transmisión y distribución). Dicha segregación debe existir también en la planificación y el establecimiento de estándares de confiabilidad de la red. Por lo tanto, recomendamos que las funciones de operación del sistema eléctrico, establecimiento de estándares de confiabilidad de la red y planificación de la red eléctrica permanezcan en el sector público. Dichas funciones deben recaer sobre una o varias organizaciones independientes cuyo único interés sea el bienestar del país.

  • Se debe revisar la Ley de Política Pública Energética de Puerto Rico , ley 17 de 2019, para redefinir las responsabilidades operacionales asignadas al Negociado de Energía. La asignación de responsabilidades operacionales al Negociado de Energía representa una desviación de la tendencia internacional sobre lo que debe ser un ente regulador.

Tarifas de Energía Eléctrica

  • En la actualidad la ciudadanía se beneficia de recibir servicios comunes de la red eléctrica como lo son: la iluminación pública y la inversión en infraestructura para mantener y mejorar el servicio eléctrico, entre otros. Recomendamos, que todos aquellos cargos del servicio de energía eléctrica dirigidos a pagar por los beneficios comunes antes mencionados u otros similares deben ser compartidos por todos los clientes de la red eléctrica. En el caso de los generadores distribuidos estos cargos se podrían establecer basados en la modalidad de operación del sistema de generación distribuida, entiéndase, medición neta, autoconsumo o resguardo. Una posible estructura de cobro basada en la modalidad de operación podría ser la siguiente:

    1. Exportación o medición neta: Los cargos por servicios comunes se debe computar basado en la energía exportada a la red o la energía almacenada en la red disponible para ser usada cuando sea necesario.

    2. Auto consumo: Cuando el prosumidor genera la energía que usa, no exporta y utiliza energía de la red si la necesita y se utiliza la red como resguardo. Los cargos por servicios comunes se deben computar basado en capacidad o la energía almacenada en la red disponible para ser usada cuando sea necesario.

    3. Sistema de Resguardo: Prosumidor que apaga el interruptor y se mantiene operando el sistema o que tiene un panel en la casa alimentado por un sistema solar. Este tipo de cliente también usa a la red como resguardo y debe hacer pago por capacidad.

 

  • El programa de medición neta en Puerto Rico es un instrumento importante para el desarrollo de la energía renovable distribuida. Por lo tanto, cualquier cargo asociado a los servicios comunes que ofrece la red eléctrica a los ciudadanos no debe imponer una carga económica onerosa a dicho programa. De esta forma se evita afectar la viabilidad económica de la energía renovable como negocio. Todo cargo de este tipo propuesto para dicho programa se debe estudiar y evaluar previamente tomando en consideración el costo-beneficio tanto para el prosumidor que posee dicha generación; el resto de los prosumidores y consumidores; y su impacto en la estructura de negocio en la cual está cimentada la operación de la red eléctrica.

 

  • Los sistemas de generación distribuida interconectados a la red deben ser compensados por los beneficios que aportan a la misma. De igual forma, deben pagar por los servicios que reciben de la red. Es importante implementar la infraestructura tecnológica necesaria para contabilizar dichos beneficios y costos de servicio y conocer los costos de la energía según el costo real de producción por periodos de tiempo y localización. Conociendo los costos de producción podría determinarse la diferencia en costo de la energía cuando el generador distribuido inyecta energía versus cuando se consume. El servicio que ofrece la red dependerá de la modalidad de operación del sistema de generación distribuida, entiéndase, medición neta, autoconsumo o resguardo.

 

  • Crear un mercado de almacenamiento de energía donde los prosumidores puedan ser parte de un centro de almacenamiento virtual. Como parte del Centro, el agregado de grupos de generadores distribuidos renovables podría ser despachado remotamente como una unidad virtual. De esta forma se podría ofrecer servicios a la red de regulación y control de rampa, entre otros. Todo sistema de GD sin almacenamiento podría pagar por el servicio de capacidad y almacenamiento. Los GD con almacenamiento solo pagarían capacidad.

Deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica

  • Cualquier negociación final para reestructurar la deuda de la AEE debe garantizar precios razonables de la electricidad en Puerto Rico y brindar la estabilidad y salud financiera necesaria para que el sistema eléctrico de Puerto Rico pueda mantener una operación satisfactoria, reciba el mantenimiento adecuado y se realicen las inversiones necesarias para mejorarlo y modernizarlo.

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  • Los términos negociados en el Acuerdo para la Reestructuración de la Deuda (RSA por sus siglas en inglés) de la Autoridad de Energía Eléctrica deben ser revisados y actualizados al igual que las proyecciones del Plan Fiscal aprobado por la Junta de Control y Supervisión Fiscal. La pandemia del COVID-19 en Puerto Rico y otros factores han tenido un impacto negativo en la economía lo que genera incertidumbre sobre la demanda futura.

 

  • Finalizar el proceso de reestructuración de la deuda de AEE es necesario. El retraso en completar este proceso unido a la incertidumbre en cuanto a la cantidad total proyectada de inversión de fondos federales para mejorar la infraestructura del sistema eléctrico de Puerto Rico convierte la culminación de este proceso en una necesidad más apremiante.

Planificación del Sistema Eléctrico de Puerto Rico

  • Se han presentado varias iniciativas relacionadas al mejoramiento de la infraestructura eléctrica existente para alcanzar la transformación energética del país. Entre ellas podemos mencionar el Plan Integrado de Recursos y el Plan para la Modernización de la Red Eléctrica de Puerto Rico. No existe una clara definición de secuencia, relaciones y dependencias entre estos procesos. Es necesario armonizar e integrar estos esfuerzos basados en un análisis de riesgo comprensivo de los recursos de infraestructura considerados. La dimensión de riesgo tiene que ser parte integral de la evaluación de los recursos y la capacidad del plan de cumplir con las necesidades del sistema eléctrico de Puerto Rico. Este análisis debe: d. Incluir la susceptibilidad del sistema eléctrico a eventos naturales como huracanes, terremotos, inundaciones, sequías y otros.

    • Definir, caracterizar y evaluar los sistemas de infraestructura críticas para destacar las principales interdependencias entre los sistemas de energía, agua, telecomunicaciones, transportación, instalaciones públicas, protección contra inundaciones, hospitales y otros sistemas de infraestructura críticas.

    • Utilizar un índice de criticidad para los activos, sistemas y redes en todos los sectores, y su interdependencia con el sistema energético. Este índice debe estar basado en la priorización de poblaciones vulnerables que dependen de servicios esenciales, una jerarquía de infraestructura vital y la priorización de recursos claves para eventos posteriores a un impacto.

 

  • Durante este año se han presentado iniciativas de desarrollo económico dirigidas a restablecer la industria farmacéutica en Puerto Rico. Por lo tanto, recomendamos fortalecer la infraestructura eléctrica para dar confiabilidad al sistema eléctrico en las áreas donde puedan establecerse las farmacéuticas y diseñar un programa para facilitar la instalación de tecnología que combine la producción de calor y energía eléctrica (Combined Heat and Power) con capacidad de que el sistema eléctrico pueda utilizar dichos recursos.

 

  • En cuanto al uso de la energía nuclear en Puerto Rico recomendamos que, sin afectar el proceso de transformación energética en curso, se realice un estudio de prefactibilidad para determinar si la energía nuclear debe ser incluida en nuestra combinación energética a mediano o largo plazo. El estudio se debe limitar a recopilar información y experiencias en las aplicaciones existentes, sin incurrir en inversión y/o compromisos de implantación. El estudio debe proveer, no solo la forma de enmendar eventualmente la política pública para incorporar este tipo de generación, sino además los aspectos financieros, posible localización y otros parámetros importantes para la toma de decisiones.” “El estudio que recomendamos debe realizarse por un equipo de trabajo multisectorial, el cual evalúe objetivamente y libre de conflictos de interés, las alternativas de generación nuclear existentes, sus ventajas y desventajas, y su aplicación en PR.“